sábado, 1 de septiembre de 2012

Cine


Mérida  miró los pies de Amanda, que llevaban, no unas Converse como ella, sino unos preciosos botines marrones, que hacían juego con el top de escote cruzado. Y lo que faltaba, jeggins negros con unas cadenas doradas y una torera de color negro. Estaba despampanante. Y muy sexy.

Siguió dibujando. O trató de ello. Amanda empezó a parlotear sobre temas estúpidos y sin sentido: rebajas, quedar para ir al cine, las nuevas camisetas, todo lo que se había comprado en Bershka en otro día... Cosas que a Mérida le daba igual, le resbalaba. Pero Amanda era su amiga, y tenía que fingir al menos que lo que decía le importaba algo. Se quitó unos de los cascos, en los que sonaba Another One Bites The Dust, de Queen y guardaba el cuaderno en su mochila. Amanda vio el gesto y sonrió.
-¿Hay planes para el fin de semana? -le preguntó Mérida.
-El viernes no, porque tienes Orquesta, pero he hablado con Alejando y Cher y dicen que el sábado estrenan la de Brave y dicen que si sacamos las entradas a tiempo, podemos ir todos. El sábado la enana se queda adormir en casa de Olga y mis padres tienen cena, pero Cher me lleva al cine y me recoge. 
-Perfecto, el sábado a Marcus y a mí nos han cancelado el entrenamiento de Salvamento y sólo tenemos que ir al de Natación él y al de Sincro yo, así que le llevaré yo al cine -dijo Mérida-. No hay ningún problema.
-Bueeeeno -mustió Amanda-. Hay un pequeño problema.
-Cual -no era una pregunta, y casi sonó como una amenaza. Aunque podía ser cualquier cosa, ya empezaba a sospechar qué era.
-Viene Juan.
Mérida soltó un taco. No soportaba a ese chico, era un pesado. Pero era el hermano de Clara, y tendría que soportarlo, lo quisiera o no.
-Como me hagáis la putada de la otra vez le diré a mi madre que me cambie al Pereda.
Los amigos de Mérida tenían la estúpida teoría de que Juan iba por ella, sobre todo Clara, y una vez que fueron al cine, les obligaron a sentarse uno al lado del otro. Lo malo era que como la peli era la última de Harry Potter, estuvieron haciéndole preguntas a Mérida todo el rato, así que el tiro les salió por la culata.
-Prometido -dijo Amanda levantando una mano.
-Por cierto -preguntó Mérida con una sonrisa-, ¿dónde están Marcus y Clara?

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